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A por el reparto de escaños

Viernes, 11 de noviembre de 2011

Henar del Olmo Berzosa

(Responsable de producto del Área de Derecho Administrativo de Lex Nova)

20 N. ¿Quién no ha oído hablar en estos días de tal fecha? (Sí, digo en estos días porque hasta hace bien poco era una fecha bastante significativa, al menos para algunos nostálgicos de épocas pasadas). Hoy en día, en plena campaña electoral, es bastante difícil abstraerse de lo que se nos viene encima, porque todos los medios, tanto prensa escrita como audiovisuales, así como la propia “calle” —quién no tiene un vecino, un conocido, un amigo— cada vez que hay elecciones viven la batalla política como si de una cuestión de vida o muerte se tratara. Es un írsele la vida en ello, sí, un bombardeo diario con lo que parece ser el punto de inflexión para salir de la crisis, el antes y el después.

El tema de votar está muy bien. Siempre se nos ha dicho que es para nosotros un derecho y un deber, pero realmente ¿sabemos qué se hace con nuestro voto?, ¿cómo se reparten en España los escaños?, ¿qué método de reparto seguimos?, ¿cuántos votos cuesta un escaño?

En nuestro país, y en otros muchos de los alrededores y de allá del charco, para responder a éstas y otras tantas preguntas, se utiliza la Ley D’Hondt, la cual nos permite obtener el número de cargos electos en proporción a los votos conseguidos por las candidaturas.

¿D’Hondt? Brillante jurista belga, profesor de Derecho Civil y Fiscal en la Universidad de Gante, también matemático. Ideó el método o sistema que lleva su nombre en 1878, perdurando hasta nuestros días, que consiste en un sistema numérico para «repartos proporcionales» mediante el cual se atribuyen los escaños al parlamento a partir del número de nuestros votos. El método consiste básicamente en:

  1. Ordenar de mayor a menor los votos obtenidos por cada candidatura.
  2. Eliminar las candidaturas que no hayan obtenido el procentaje mínimo de representación exigido (la normativa española, en el artículo 163 de la Constitución, lo fija en el 3% de los votos válidos).
  3. Dividir los votos obtenidos por cada candidatura válida entre los divisores, desde el 1, 2, 3, 4 …, hasta un número igual a los escaños que corresponda elegir en esa circunscripción.
  4. Por último, atribuir los escaños a las candidaturas que hayan obtenido los cocientes mayores (en caso de cocientes iguales se elige el de la lista más votada).

Pero no hay nada mejor que un ejemplo numérico para entender el método de votos a la hora de conseguir escaños:

Imaginemos una circunscripción en la que se eligen 7 diputados, entre 5 candidaturas. Los votos válidos obtenidos son 550.000, habiendo obtenido:

A: 210.000; B: 145.000; C: 100.000; D: 60.000; E: 35.000.

División

1

2

3

4

5

6

7

A

210.000(1.º)

105.000(3.º)

70.000(6.º)

52.500

42.000

35.000

30.000

B

145.000(2.º)

72.500(5.º)

48.333

36.250

29.000

24.167

20.714

C

100.000(4.º)

50.000

33.333

25.000

20.000

16.667

14.286

D

60.000(7.º)

30.000

20.000

15.000

12.000

10.000

8.571

E

35.000

17.500

11.667

8.750

7.000

5.833

5.000

Por consiguiente: la candidatura A obtendría tres escaños (1.º, 3.º, 6.º), la B dos (2.º, 5.º), la C uno (4.º) y la D uno (7.º).

El efecto que tiene este sistema depende en gran medida de las circunscripciones electorales que existan, así a mayor cantidad de circunscripciones, mayor es la incidencia del método D’Hondt, siendo el tamaño de las circunscripciones el causante decisivo del grado de proporcionalidad o desproporcionalidad del sistema electoral (de ahí la “encarnizada” pugna política en circunscipciones como Madrid, Barcelona o Valencia).

Está claro que matemáticamente, no hay ningún sistema perfecto para este tipo de cálculos, los hay mejores y peores, en cuanto que unos favorecen más a las mayorías y otros a las minorías, en este caso el método D’Hondt favorece ligeramente a los partidos mayores, pero, como se suele decir, quizás el sistema D’Hondt sea «el menos malo», alcanzando una relación votos-escaños bastante proporcional.

 

Régimen electoral

  1. Leandro
    Miércoles, 16 de noviembre de 2011 a las 09:07 | #1

    Por fin he conseguido entenderlo. Muchas gracias

    • Henar Del Olmo
      Miércoles, 16 de noviembre de 2011 a las 09:52 | #2

      Me alegro que este post le haya servido para entender el reparto de escaños en nuestro país, ya que hay que reconocer que es un tema complicado. Muchas gracias por su comentario.

  2. Elviro
    Miércoles, 16 de noviembre de 2011 a las 12:35 | #3

    Hola Henar. Muy bien tu explicación del sistema de reparto de escaños para el Congreso de los Diputados. Aunque no estoy seguro que sea “el menos malo”, ha servido para conformar mayorías parlamentarias y dar estabilidad gubernamentel pero la verdad es que el pluralismo político no es lo que más caracteriza a nuestro sistema. Creo que es el momento de repensar el modelo

    • Henar Del Olmo
      Miércoles, 16 de noviembre de 2011 a las 12:45 | #4

      Muchas gracias por tú comentario, totalmente de acuerdo con que estamos en el momento de repensar el modelo.

  3. Darboux
    Jueves, 17 de noviembre de 2011 a las 11:31 | #5

    Una explicación muy clara del sistema de reparto de escaños, que no todo el mundo comprendía.

    • Henar Del Olmo
      Jueves, 17 de noviembre de 2011 a las 11:47 | #6

      Muchas gracias por tú comentario, me alegra saber que con este post quede algo más claro el sistema de reparto de escaños en nuestro país, ya que si que puede resultar algo complicado.

  4. Irregularizada
    Jueves, 17 de noviembre de 2011 a las 14:21 | #7

    Buenas tardes.
    La explicación, comprensible por todos, entiendo que pierde su sentido al decir que es el “menos malo” o que representa “una relación votos-escaños bastante proporcional”.

    Creo, en primer lugar, que eso es subjetivo y como tal otros opinamos que es bastante malo y que no representa ni de lejos la proporcionalidad. Sólo hay que remitirse a la obtención de escaños por partidos regionalistas con menos votos que algunos partidos nacionales (y es sólo un ejemplo).

    Y, en segundo lugar, no puede nadie hacerse una idea global de su validez si no se analizan los demás sistemas electorales.

    En cuanto a lo de favorecer a mayorías o minorías por parte de otros sistemas, es una cuestión muy relativa. Si hablamos de una ‘minoría’ de 1.000.000 de votos en todo el Estado frente a los 10.000.000 de votos de una mayoría, me parece que no favorece demasiado -a la minoría- que su proporción de votos pase a aproximadamente 14-140 escaños (respectivamente), que es lo que se exige en algunas reformas electorales propuestas. En la actualidad esas cifras son 2-152 escaños respectivamente.

    Entonces ¿seguimos diciendo que la Ley D’Hont refleja la proporcionalidad?
    Un saludo.

    • Henar Del Olmo
      Jueves, 17 de noviembre de 2011 a las 16:37 | #8

      Muchas gracias por tu comentario. Claro está, que analizando el sistema D’Hondt con el resto de sistemas electorales utilizados en otros países, el estudio sería más completo y válido, pero sencillamente se trata de explicar e intentar entender el sistema de reparto español, desconocido y poco o a veces mal entendido por muchos de nosotros.

  5. Manuel Ripollés Amela
    Domingo, 24 de junio de 2012 a las 23:09 | #9

    Hola,Henar. Me alegra haberos localizado.Soy matemático jubilado, dedicado a investigar y defender la Ley d’Hondt. Es el único procedimiento proprcional, en el sentido que cabe aquí, con resultados decimales imposibles ya sea para los escaños a para los votos necesarios para un escaño. La proporcionalidad está en que todos los escaños de una misma circunscripción se otorguen cada uno por el mksmo número de votos, con restos menores sobrantes en cada partido.
    El último número que otorga escaño en la LdH es el precio de reparto de los escaños. Y el último número que da escaño a cada partido es lo que él pedria pagar por cada escaño. Pero todos los pagan al msmo precio, el del último, y les quedan votos sobrantes menores.
    Tengo muchas cosas descubiertas sobre la Ley d’Hondt. Me gustaria hacerlas publicas por vuestro cauce, si cuento con vuestro reconocimiento y aceptación.
    Enviame un e-mail y no te arrepentiras.
    Manolo.

    • Henar Del Olmo
      Lunes, 25 de junio de 2012 a las 08:34 | #10

      Muchas gracias por su comentario, veo por sus palabras que el tema de la Ley d’Hondt es algo más que números y especulaciones numéricas, aunque como siempre ha parecido, un tema difícil de entender.

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